martes, 24 de junio de 2008

LA HISTORIA DE LA TIERRA DEL PASADO AL FUTURO

LA HISTORIA DE LA TIERRA DEL PASADO AL FUTURO


PRIMERA PARTE

1- La nueva concepción de la historia.
Tradicionalmente, la historia ha sido la descripción de los hechos y los eventos notables del pasado, en las áreas más importantes de la humanidad, como la política, la economía, la filosofía, las religiones, las culturas y las artes.
Mas existe otro enfoque que se ha llamado “filosofía de la historia” que busca la interpretación de los hechos de acuerdo a modelos y principios que la explican.
En este mensaje vamos a narrar hechos y a darles una explicación también. Pero tendremos un nuevo enfoque más amplio que el que usualmente se da, con base en los mensajes recibidos en la Casa de Sirio, de parte de nuestros amigos del cosmos. Comenzaremos de bastante atrás y nos proyectaremos en el futuro, unos cuantos miles de años adelante.
2- Consideraciones preliminares.
El objetivo de mirar y entender el pasado es el de tener unos buenos fundamentos para construir el presente y prospectar el futuro con base en ese presente.
No es importante el pasado en sí mismo, menos aún el simple recuerdo o el apego a lo que ya pasó, lo que importa es la enseñanza que da, que nos sirve para que hoy la sociedad y los individuos seamos mejores y con ella las leyes que sigan el “devenir” de esa historia se modifiquen hacia un futuro más ordenado, en relación con la misión del planeta en el concierto universal.
Los hechos y la interpretación aquí presentados, en veces coinciden con la historia tradicional, en veces abren nuevas historias hasta ahora ocultas o, en veces descubre la verdad tergiversada por la ignorancia humana o por los intereses de quienes han poseído el poder.
La visión que presentaremos será global y sólo puntualizaremos aquellos episodios y personajes que fueron determinativos en el proceso total y hasta donde la información dada por nuestros maestros, nos lo permite.
3- Los ciclos de la Tierra.
La historia del planeta está condicionada por unos macro ciclos de 12.000 años cada uno, en los cuales 10.000 años transcurren en condiciones similares a los que conocemos y los otros 2.000 en condiciones muy alteradas por una franja de energía lumínica muy ordenada que se cruza en la trayectoria de la orbita en que el sistema solar transcurre alrededor de la estrella Alción. Dicha franja ha sido llamada como el cinturón fotónico, o mejor aún, como el anillo de Alción. Así pues, el sistema solar y por ende la Tierra, están durante 10.000 años en eras con días y noches y los otros 2.000 en una era de luz perenne, mientas se cruza el anillo de Alción. En estas épocas de luz, la vida cambia sustancialmente para los seres humanos; son momentos de gran conciencia y realización al conectarse, a través de esta alta vibración, la vida de los hombres con el resto del sistema Pléyades y con el universo. Es de tanta plenitud la existencia en estas eras que aún desaparece la historia y la medida de los tiempos y los espacios son diferentes.
Para efectos de entender la historia pasada y futura, nos referiremos a estos ciclos, ubicándonos en este momento en la transición entre un pasado de 10.000 años de días y noches y el comienzo de un nuevo período de 2.000 años de luminosidad que corresponde a la nueva era de acuario.
Para entender ese pasado, pero más aún para conocer el futuro de la Tierra, es importante que entendamos que es Pléyades y cuales son sus características como sistema estelar que nos alberga.
Nosotros vivimos en un sistema solar, de todos conocido que llamamos: Nuestro sistema Solar; en su centro existe una estrella de mediano tamaño, con 1’391.000 kilómetros de diámetro, y altas temperaturas en su superficie a quien llamamos: Nuestro Sol.
Los maestros nos dicen que nuestra ciencia conoce muy poco del sol y que las civilizaciones antiguas que lo adoraban, no estaban tan equivocadas, y lo hacían no por su ignorancia sino por el conocimiento más profundo que tenían de él y del universo.
Si consideramos que las estrellas reflejan la fuente de luz primigenia en el centro del universo, llamada Rama y que estos cuerpos celestes, en sus categorías son como espejos de ella que se van comunicando en escalas de importancia, entonces pensaremos que un sol es un ser vivo, es un padre de vida para otros astros, que a su vez albergan seres más pequeños que los habitan y que a su vez son sus hijos.
Así nosotros somos hijos de la Tierra (ahora Gaia) que es la hija del sol y este a su vez, hijo de otra estrella central más magnífica llamada Alción y así en subsiguiente hasta llegar al gran sol central de la galaxia, inmenso y maravilloso que también recibe su luz de otra fuente mayor, alrededor de la cual giran siete galaxias, siendo la nuestra una de ellas y así hasta llegar al sol central de todo el universo en sistemas de sistemas, para nosotros casi infinitos.
Estos soles, o estrellas padres (o madres, si nos place) son regidores de mundos y mundos, de seres de seres a altos niveles de evolución que proporcionan la vida y la protegen a otros seres de etapas más atrasadas de evolución, como nosotros en la Tierra. Sus elevadísimos espíritus brillan en altas conciencias como en nuestro sol, pero en veces opacadas porque sus sistemas nerviosos, sus neuronas, por así decirlo, están atrofiados, como sucede en nuestro planeta que es un ser de gran nivel evolutivo pero que, en este momento, posee su conciencia algo dormida por la incapacidad de los seres humanos (que somos su cerebro) de despertar como individuos y de permitir, como colectividad, que la Tierra disfrute de la total conciencia de su grandeza.
Pero esto cambiará y en poco tiempo nuestra Gaia será lo que le corresponde ser, por los cambios acuarianos que más adelante explicaremos.
Sigamos adelante. Alrededor del sol están los planetas con sus satélites, los cometas, etc. Los planetas de nuestro sistema solar son 12, no 9 como normalmente se dice. Dónde están los 3 que faltan? Uno de ellos se encuentra en fragmentos en una orbita que existe entre Marte y Júpiter. En el pasado se llamó Malona y fue víctima de una guerra cósmica que afectó el sistema solar y la destruyó. Más aún hubo un planeta que perdió su orbita y se hundió en las inmensidades del espacio, del tiempo y de las dimensiones. Júpiter fue seriamente afectado, prueba de ello es la tormentosa atmósfera que lo rodea y por último Mercurio se acercó más al sol.
Los otros dos se encuentran más allá de la orbita de Plutón. El más próximo ya fue recientemente detectado por los astrónomos ingleses y del último, todavía la ciencia no tiene noticias.
Pero sin duda el que más nos interesa es nuestra madre Gaia sobre la cual estamos asentados y de la cual dependemos.
Su tamaño es significativamente menor al del sol. Es menos de una millonésima parte del sol, en volumen. Sin embargo es nuestra casa a la cuál desafortunadamente no amamos, pero que nos dio la existencia presente, nos alimenta y nos hospeda en toda bondad de madre.
Tanto el sol como otros planetas están habitados, en otros niveles de vibración. En el sol viven altas jerarquías de alta vibración de seres procedentes de otros sistemas, como Gabriel y Miguel del Sol, procedentes de Sirio. En Venus existe otro regidor sirio procedente de un mundo llamado Kumara; su nombre Sanat. Él es el tutor de los venusinos que viven debajo de la superficie del planeta, donde las temperaturas son menores. Los venusinos son más adelantados que nosotros, viajan en naves y nos visitan con frecuencia, aunque en la gran mayoría de los casos, lo mismo que otros visitantes, no se dejan ver.

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En Marte floreció en un pasado remoto una avanzada civilización, pero el planeta perdió la mayor parte de su atmósfera en tiempos de la guerra cósmica y por malos manejos de la ciencia genética, desaparecieron. Actualmente lo habita una pequeña comunidad procedente de mundos alejados del sistema solar en número no mayor a 250.000. También están habitados Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, que sepamos hasta ahora. El regidor de Urano se llama Arakat y dice querer ser amigo de los habitantes de la Tierra.
Aunque estos seres son los habitantes de estos mundos, es muy probable que si los hombres llegan allí, no los vean ya que su nivel de vibración será diferente y por lo tanto estarán en una dimensión distinta a la tercera, en que nosotros vivimos.
Una pequeña alteración vibracional y se creará una barrera de percepción entre una dimensión y otra, aunque coincidan en el mismo espacio. Un ejemplo es la separación entre las experiencias de la vida material humana y la vida astral que conviven en la Tierra; la primera vibrando en tercera dimensión y la segunda en cuarta. Muy raramente traspasa el límite y tenemos efímeras comunicaciones con este mundo paralelo.
Ya ubicamos la Tierra dentro del sistema solar. Para comprender la historia de nuestro planeta, en su pasado pero de mayor interés aún en su futuro inmediato, debemos ubicar el sistema solar dentro del sistema que a su vez lo contiene.
No es exacto decir que el sistema solar se desplaza en una orbita inmensa alrededor del sol de la galaxia que requiere 200 millones de años para una vuelta.
Existe una cadena de sistemas más prolija donde los sistemas más pequeños como nuestro sistema solar es parte de otro mayor (en este caso el sistema Pléyades) y este a su vez forma parte de otro más grande llamado el sistema Polar que a su vez es parte de Plera, éste de Neva, Neva de Psi y éste es parte de Álbor que gira alrededor del sol central de la Vía Láctea.
La Vía Láctea es a la vez una de las siete galaxias que giran alrededor de una fuente de luz que es como un supersol galáctico, llamado Sama.
Pero de todos estos sistemas de sistemas, nos centraremos en el sistema estelar al cuál pertenece el sistema solar.
Como hemos dicho su nombre es el sistema Pléyades, compuesto por una estrella central llamada Alción y las 1.404 estrellas que giran a su alrededor. Su dimensión es de unos mil años luz y nuestro sol es la penúltima orbita del centro hacia la periferia. La última es Alfa del Centauro que se encuentra de nosotros a 4.3 años luz.
Hay que diferenciar entre el cúmulo (o cluster) llamado Pléyades, que se encuentra en la constelación del Toro, con siete estrellas visibles a simple vista, con el sistema Pléyades que es de 1.405 estrellas. El conjunto de las Pléyades es simplemente la porción más central del sistema, con la estrella central y las orbitas más próximas a ella.
Casi todas las estrellas que identificamos al ojo desnudo en el firmamento de una noche estrellada, son del sistema Pléyades.
La estrella Alción tiene una particularidad y es que posee un anillo, por decirlo así, como el de Saturno; pero con dos diferencias significativas. La primera es el tamaño del anillo. Mientras el de Saturno tiene un diámetro inferior a un segundo/luz y 30 metros de grueso, el de Alción mide mil años/luz con un ancho de 260 años/luz. La segunda diferencia es que el anillo de saturno está compuesto de hielo, piedras y polvo y el de Alción de energía sutil de gran orden y pureza, compuesta por partículas más elementales y pequeñas que los electrones y que vibran con muy alta frecuencia. Este anillo no es visible al ojo humano en su condición normal. Pero cuando un gran cuerpo luminoso, como una estrella entra en él, la energía de este anillo se excita y produce una aureola luminosa de un brillo superior al de la estrella y de un tamaño tal, que el caso de nuestro sol, abarca más allá del último planeta.
El anillo de Alción está perpendicular al plano en el que están las orbitas de las estrellas del sistema, por lo tanto éstas, en su trayectoria orbital, necesariamente lo atravesarán dos veces, por así decirlo, una vez por arriba y otra por debajo.
La orbita del sistema solar requiere 24.000 años terrestres para dar una vuelta. Este lapso está dividido en 12 partes iguales, cada uno de 2.000 años que llamaremos eras y que están relacionadas con los 12 signos del zodiaco que sobre la eclíptica se forman por la translación de la Tierra alrededor del sol. Pero hay dos diferencias: Primero: mientras las casas del zodiaco convencional son de un mes, las eras del sistema solar alrededor de Alción son de 2.000 años y segundo: el sistema solar como un todo gira alrededor de Alción en el sentido inverso de la Tierra alrededor del sol; por lo tanto los nombres de los signos transcurren a la inversa.
De los 12 signos, dos corresponden a eras de luz y 20 a eras de días y noches: diez a la izquierda y diez a la derecha en el diagrama adjunto de Pléyades. Vamos a diagramar lo explicado hasta aquí, con relación al sistema Pléyades.

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CONJUNTO DE LAS PLÉYADES
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El sistema solar acaba de entrar en Acuario (21 de julio de 1.992) pero aún estamos en transición antes de entrar a la luz que será en enero del 2023.
Durante las eras de luz en su plenitud, todo es paz y armonía, donde no hay días ni noches y el sol palidece como la luna actual, ante la luz producida por la excitación de las partículas de energía pura del anillo. Se produce de nuevo un glacial (son cada 12.000 años precisamente en las eras de luz). El hielo baja hasta la altura actual de Nueva York y Madrid en el hemisferio norte y de Valparaíso en Chile, en el hemisferio sur.
Los hombres se realizarán totalmente en cuerpo y mente, sin enfermedades y sin perturbadoras emociones, sentimientos y apegos que oscurezcan la conciencia. Las cualidades de percepción extra sensorial y de telekinesis se desarrollan totalmente y la mente entra en paralelos con la conciencia, para volver a ser los hijos de Dios y los moradores del universo. Las relaciones con los otros mundos pleyadinos se convierten en rutina y las tecnologías se incrementan hasta niveles no concebibles por nosotros en nuestro nivel actual.
Cada era de luz tiene un culmen a los mil años y comienza un decaer hasta volver a salir al final de los siguientes mil años. Sigue una etapa dura de 500 años llamada ”la salida”, donde las mentes se desbalancean ante el cambio de nuevo, a los días y las noches.
Para finalizar esta descripción de cómo funciona el sistema Pléyades con su estrella central Alción y con sus diferentes eras, digamos que una vuelta de Pléyades alrededor de Polar dura 72 millones de años terrestres.
Nuestra historia remota del planeta comenzará 8 y media vuelta atrás, o sea hace 204.000 años y la concluiremos en los tiempos correspondientes a hace 12.000 años, o sea antes de última entrada del sistema solar en Leo, hasta nuestros días; para terminar nuestra historia con los momentos actuales, hasta un tiempo no definido, después de la terminación de la próxima era de luz, en Acuario.
Serán nuestras próximas entregas.
Raúl.
Casa de Sirio Calle 10B # 28-90 Medellín, Colombia info@casadesirio.org http://www.casadesirio.org
Difundido por el Foro GAP www.elistas.net/lista/gap Grupos de Activación Planetaria 'Paz y Fuerza Interior a Través de la Unión'

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